miércoles, 20 de junio de 2012

MY SON

MY SON
Desde Hoi An una excursión imprescindible es la ciudad perdida de My Son, que se encuentra a aproximadamente media hora en  coche. salen excursiones en autobús a varias horas desde la ciudad, que puedes contratar en la oficina de turismo; pero una buena opción, ya que es muy barato, es alquilar un coche con chofer por el tiempo que necesites y poder ir a tu aire, parando donde quieras.



En el litoral del actual Viet Nam floreció, entre los siglos IV y XIII, una civilización única en su género, cuyas raíces espirituales estaban estrechamente vinculadas al hinduismo. Vestigio de esa civilización es el conjunto de imponentes torres-santuarios erigidas en el sitio espectacular donde estuvo emplazada la ciudad que fue capital política y religiosa del Reino de Champa durante la casi totalidad de ese periodo.




Es importante ir temprano, ya que la ciudad está rodeada de bosque-selva y la humedad en la zona se puede volver algo molesta cuando calienta el sol.




La ciudad de los Cham, pueblo enemigo de los Jemer, está muy bien conservada y conserva el misticismo de las ciudades perdidas en la selva, aunque hay zonas más destruidas en las que se están haciendo labores de rehabilitación.










Estamos  en medio de la jungla, así que hay que tener algo de cuidado con dónde colocar los pies...







MONTAÑAS DE MARMOL

LAS MONTAÑAS DE MARMOL
A medio camino entre Hoi An y Danang, se encuentra un lugar denominado Montañas de Mármol, sitio venerado desde antiguo y lugar de extracción de la piedra durante siglos.
Actualmente es un sitio eminentemente turístico. Se puede visitar en una mañana, y apreciar las vistas de la famosa China Beach que está a escasos metros de ellas, lugar de descanso de las tropas americanas durante la guerra de Vietnam ( en la actualidad está siendo objeto de proliferación hotelera, y en pocos años será un centro vacacional, dada la cercanía al aeropuerto internacional de Danang).


La visita se inicia previo pago de los tickets subiendo u buen tramo de escaleras ( como siempre, los sitios espectaculares están en lugares altos, lo siento ), hasta llegar al primero de los pabellones, situado junto a una plataforma con buenas vistas y una torre pagoda ( buenas noticias: hay ascensor, pero hay que pagarlo a parte ).





Desde allí entras por una puerta natural labrada en la montaña a un patio central donde se pueden visitar varias cuevas dedicadas a Buda.











Existe un mirador en lo alto de la montaña donde apreciar una panorámica del pueblo y las montañas ( siempre hacia arriba ).
Después bajamos hasta llegar cerca de la puerta contralateral, donde hay otro monasterio de los monjes que habitan allí durante todo el año, y está el bar donde rehidratarte.





Nuestra percepción personal es que es una mera atracción turística que está perdiendo el misticismo religioso que podía tener previamente por su localización y entorno, convirtiendose, con las diferencias religiosas y del país, en sitios tipo Covadonda, Monserrat, etc.. que se visitan sin ningún propósito de culto, sino más bien turístico.

domingo, 17 de junio de 2012

HOI AN

HOI AN
Tras el ajetreo de Saigon,Hoi An es un buen contrapunto. Se respira una paz y tranquilidad que no habíamos sentido desde que llegamos a Vietnam.
A orillas del rio, cerca de la desembocadura en el mar de China, es una ciudad de ambiente colonial, mezclada con arquitectura china e incluso japonesa.






Hoi An fue un gran puerto comercial en el siglo XVII y XVIII, con gran tráfico mercantil en el Mar de China. Son numerosas las casas de comerciantes chinos que se pueden visitar en la actualidad, cada una de una familia dedicada a una profesión.




Es Patrimonio de la Humanidad su centro, que es peatonal,y merece la pena perderse entre sus calles visitando su gran cantidad de comercio ( son famosas sus telares ), o tomando algo en sus numerosos cafés.

También es posible dar un paseo en barca por el río, negociando el precio directamente con sus dueños.



El sitio más emblemático de todo el casco antiguo en el puente japonés, que une la zona china con la salida de la ciudad.



En una de sus puertas hay una capilla dedica al mono y en la contaría al perro ( según los años del calendario chino en que se inicio y acabo ).


En la oficina de Turismo se compran los tickets para visitar la diferentes casas de comerciantes chinos, algunas incluyes templos y zonas de reunión de las cofradías, y otras más pequeñas, con su característica arquitectura en madera, donde puedes además degustar de un te mientras te explica la historia familiar algún orgullosos descendiente.























La ciudad, a pesar de la evidente decadencia comercial, y el aumento del turismo, tiene mucha vida, y es increíble visitar esmerado a orillas del rio, con frutas exuberantes y otras viandas menos acostumbradas al paladar occidental.



No es infrecuente que los comerciales te lleven a visitar los talleres textiles, donde puedes hacerte un traje a medida en 24 horas.